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“Aquí no quedó un rincón que no haya sido golpeado”: en su hora más dramática, la comunidad judía de Puerto Rico dice presente

La distribución de productos de primera necesidad en Puerto Rico (AJC)

Pasó ya más de un mes desde que el huracán María arrasara con todo, pero las penurias de los habitantes de Puerto Rico no acaban. El 85 por ciento de la isla sigue sin electricidad, las telecomunicaciones se cortan, los bienes básicos escasean y la economía cae en picada. En medio de la devastación, la comunidad judía emerge como un bastión de ayuda. Con poco más de 1.500 miembros, en una población general de 3,4 millones de habitantes, esta colectividad pequeña pero activa ha movilizado recursos propios y de otras organizaciones judías de Estados Unidos para auxiliar a los más necesitados.

"Aquí no quedó un rincón que no haya sido golpeado", enfatiza Diego Mendelbaum, director comunitario y religioso del Jewish Community Center (JCC Puerto Rico) en diálogo telefónico desde San Juan. "Y a eso hay que sumarle que no hay vías terrestres para traer ayuda. Todo tiene que venir por aire o por mar". Si bien el centro comunitario judío sufrió daños en el techo, Mendelbaum aclara que no es "nada que no pueda ser reparado". Desde allí salen camiones casi todos los días con la ayuda de la comunidad a las zonas más afectadas.

— ¿Cómo es el panorama tras el paso del huracán?

— Éste fue un huracán que tuvo un poder destructivo enorme. Sin embargo, lo que vino después, y que no ha recibido mayor cobertura, es lo que está provocando problemas. La infraestructura de servicios colapsó: muchísimos comercios y oficinas permanecen cerrados, con mucha gente desempleada. Un efecto directo es la emigración masiva que se está produciendo. Se estima que desde el huracán alrededor de 60 mil portorriqueños han llegado a Florida central, principalmente Orlando y aledaños.

— ¿Cómo reaccionó la comunidad judía de Puerto Rico ante el desastre?

— El sentimiento es de cooperación. Estamos muy activamente dando la mano, especialmente en Loíza, un municipio de gente necesitada y pobre desde antes de los huracanes María e Irma. La mayoría de las casas ahí son de madera y zinc y muchas quedaron sin techo. Además, gran cantidad de gente perdió sus trabajos. Todas las personas, más allá de su realidad económica, se han visto afectadas por la desaparición de fuentes de ingreso.

(AJC)

— ¿Qué tipo de asistencia brindan?

— Abrimos un fondo para suministrar ayuda. A través de nuestros voluntarios estamos haciendo una distribución de productos de primera necesidad, desde comida, linternas y repelente contra los insectos hasta productos de higiene, baterías, desinfectantes, primeros auxilios y medicamentos. Los insumos que distribuimos provienen de dos fuentes: los que son traídos en vuelos chárter y los que compramos localmente. Paralelamente, estamos dando recursos para la reparación de algunos lugares específicos. En una próxima etapa dejaremos de lado la distribución para centrarnos en la reparación de viviendas. El plan incluye la compra de materiales y el empleo de miembros de las mismas comunidades en las tareas de reconstrucción.

— Muchas organizaciones judías de Estados Unidos, incluido el American Jewish Committee, han contribuido con iniciativas para ayudar a Puerto Rico. ¿Cómo están movilizando esta ayuda?

— Verdaderamente, la sociedad civil ha respondido de una forma que emociona. Los miembros de nuestra propia diáspora en Miami, Nueva York, o los hijos de esta comunidad que viven en Estados Unidos inmediatamente se organizaron o hicieron colectas para pagar vuelos y traer todo tipo de productos a la isla. Las organizaciones judías e individuos particulares han estado muy presentes con donaciones, enviando generadores y suministros.

— ¿Cómo ve la respuesta del gobierno federal?

— Ésta es "la pregunta política" porque cuando uno responde no puede evitar tomar una postura. Voy a dar una respuesta personal, no institucional. Yo veo presencia federal en Puerto Rico. Los vuelos militares van y vienen uno atrás del otro. Hay helicópteros por todos lados. Lo mismo ocurre con el personal militar en la ciudad y los camiones en la carretera. Es decir, definitivamente se ve el movimiento en Puerto Rico. Sin embargo, no tengo el conocimiento como para determinar si esa presencia es suficiente o adecuada.

(AJC)

— ¿Cuál es su mensaje a las comunidades judías de Estados Unidos y el mundo?

— Quiero aprovechar este canal para enviar un agradecimiento a las comunidades judías de Estados Unidos porque la respuesta fue rápida y completa. Nuestra colaboración con el AJC es de larga data. Ya en el año 2010 el AJC, junto con la National Puerto Rican Coalition y the Hispanic Federation, trajeron a la isla una delegación de importantes líderes judíos y portorriqueños del continente. Como socios en la isla, nosotros confirmamos reuniones con el gobernador y funcionarios de primer nivel. El resultado fue importante porque se establecieron relaciones que perduran hasta el día de hoy.

También quiero expresar un especial agradecimiento a nuestra diáspora, que ha sido ejemplar dadas las circunstancias. La comunidad judía de Puerto Rico hoy vive un momento difícil. Pero veo el futuro con esperanza; porque, en la medida en que las condiciones económicas mejoren, la comunidad seguirá funcionando.
Puerto Rico es parte de la nación americana y no puede quedar en el olvido. Aquí viven tres millones y medio de estadounidenses que tienen igual protección bajo la constitución federal. Se requiere una ayuda especial y algún tipo de contemplación para que esta isla pueda salir adelante.

Patricio Abramzon es director asistente para medios en español del AJC

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