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Los nuevos números de la piratería del asfalto: se registraron más de 1.200 asaltos en un año

Hay más de 3 ataques por día en el país: un 32% de los hechos llega a la prisión preventiva.

Donde hay una demanda, hay un asalto. La piratería del asfalto en la Argentina se rige por reglas simples: se roba lo que el mercado negro pide. Esta mañana, la Mesa Interempresarial de Piratería de Camiones presentó sus estadísticas para el último año, los números del robo de mercadería en camiones y camionetas a lo largo de la Argentina desde julio de 2016 hasta el 31 de agosto de este año.

Creada por los abogados Gabriel Iezzi y Víctor Varone, socios en el estudio que lleva su nombre y especialistas en el mercado de seguros, la Mesa se encarga de tomar el pulso de los piratas del asfalto en la Argentina. Nuclea a fiscales especializados en la materia de la provincia de Buenos Aires, miembros de fuerzas de seguridad y funcionarios de ministerios, a empresarios transportistas, aseguradoras y a empresas que son víctimas frecuentes de atracos. El fin de la Mesa, básicamente, es articular información, atar cabos y unir a actores en la cadena para formular políticas públicas. Los números presentados esta mañana, obtenidos de empresas y sistemas judiciales y policiales de todo el país, son por lo menos reveladores.

Infobae accedió al informe, que ya recibieron los ministerios de Seguridad nacionales, porteños y bonaerenses, así como la AFI, el Servicio Penitenciario Federal y el bonaerense. Hubo, entre julio del año pasado y este último agosto, 1.282 casos relevados. En general, la piratería del asfalto se mantiene en sus valores usuales, no subió ni bajó dramáticamente: el informe de la Mesa que abarcó desde agosto de 2015 hasta julio de 2016 apuntaba 1.314 ataques. El rubro más buscado es el de alimentos y bebidas que, tal como el año pasado, representa un 35% de los 1.282 robos. Los electrodomésticos y equipos electrónicos lo siguen con un 26%, textiles y ropa con un 15%.

El reparto territorial tampoco difiere del ciclo 2015-2016. Las cifras son casi idénticas. Un 57% de los robos del último año corresponden a la provincia de Buenos Aires, un 23% ocurrieron en suelo porteño. El 20% restante se divide en el interior del país, lo que marca un leve aumento para las provincias con respecto al año pasado con asaltos que se repiten en puntos como Córdoba y Rosario. Miércoles es el día preferido de los piratas para atacar, con un 23% del total de los casos.

La madrugada es el horario con más ataques: 17% del total de asaltos entre la medianoche y las 4 de la mañana. El 52% de todos los hechos ocurren en los momentos de carga y descarga, apenas un 12% de los piratas roban cruzando el camión o la camioneta que asaltan.

Los robos en grandes equipos de hasta cinco personas son una minoría, apenas un 5% del total. Salir en dupla es la norma: el 60% de los hechos son cometidos con equipos de dos personas. El imaginario popular indica que los camiones son las mayores víctimas de los piratas. La norma de los últimos años indica lo contrario: solo 25% de los robos son a vehículos de gran porte, el resto corresponde a camionetas.

Hay meses y meses. Agosto de 2016 tuvo un pico de 176 ataques. Julio de este año llegó a 134, un número que se espera ascienda para las fiestas en diciembre; ya son 574 robos en lo que va de 2017, una cifra menor al primer semestre de 2016 que había marcado más de 700 hechos.

En el conurbano, la zona oeste gana en el reparto territorial: concentra el 42% de todos los hechos en la provincia. La diferencia con la zona sur es por lo menos escasa: apenas un 1% más. En Capital Federal, el histórico tridente de Parque Patricios, Villa Soldati y Pompeya, con su afluencia de expresos y concentración de depósitos representa el 73% de los ataques porteños.

La Mesa incorporó por primera vez estadísticas judiciales a su informe. De los 1.282 hechos relevados, un 82% pasó por los tribunales con una denuncia correspondiente, con un 18% de robos que no es informado.

La cifra negra, que es un porcentaje notable, tiene su explicación. Fuentes en el negocio del transporte de mercadería apuntan varios factores como botines de escaso valor y falta de tiempo para declarar o robos parciales de mercadería que no ameritan que la camioneta sea retenida para pericias. De los hechos que si son judicializados, un 32% llegan a un procesamiento y un 24% a una prisión preventiva, una estadística muy superior a, por ejemplo, el robo de celulares en la vía pública.

Para los abogados Iezzi y Varone, creadores de la Mesa, hay puntos claves por cubrir en la investigación de la piratería. Principalmente, "crear un protocolo y pautas de investigación científica para las fuerzas de seguridad", asegura Iezzi, así como "terminar el tratamiento de la ley que regula el uso de inhibidores de señal satelital", asevera Varone, fácilmente disponibles en Internet a $15 mil y capaces de bloquear cualquier emisión de teléfono o wifi, cualquier tipo de alerta emitida desde un camión asaltado.

Los índices de procesamientos y prisiones preventivas, por otra parte, se deben al trabajo de las fiscalías especializadas en piratería, algo exclusivo de la Procuración bonaerense, que no se repite ni en los Ministerios Públicos provinciales ni en el de la Nación. "Cuando se trabaja en forma específica sobre el crimen organizado aumenta la efectividad", dice Iezzi. El reclamo, entonces, es el histórico de la Mesa: llevar las fiscalías especializadas a nivel nacional.

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